Convertimos tu idea de software por suscripción en un producto real y funcionando: registro de usuarios, pagos recurrentes, panel de cliente, panel de administración y despliegue en la nube. Empezamos por un MVP que puedas empezar a vender.
✓ Primera consulta gratuita · Respuesta en menos de 24h
Casi todos los proyectos de software como servicio mueren en el mismo sitio: entre la idea clara y la primera versión funcionando. El problema no suele ser la idea — es que montar un SaaS implica resolver a la vez usuarios, permisos, cobros recurrentes, base de datos, infraestructura y soporte. Y cada pieza que falta bloquea a las demás.
Después llega la segunda trampa: construir durante meses una plataforma enorme antes de saber si alguien pagará por ella. Cuando por fin sale, resulta que los clientes querían la mitad de las funciones y otras tres que nadie había previsto.
Nosotros trabajamos al revés: primero un MVP con lo imprescindible para cobrar la primera suscripción, y a partir de ahí el producto crece con lo que piden los clientes reales. Menos inversión inicial, menos riesgo y un producto que se corrige con datos, no con suposiciones.
Un SaaS no es solo la pantalla bonita: es lo que hay detrás de cada cuenta de cliente.
Alta de usuarios, recuperación de contraseña, verificación por email, equipos e invitaciones, y permisos por rol para que cada persona vea solo lo que le corresponde.
Planes mensuales o anuales, periodos de prueba, cambios de plan, cancelaciones, facturación automática y gestión de impagos con pasarela integrada.
Cada cliente con sus propios datos, aislados y seguros, sobre una única plataforma. Escalar de 5 a 500 cuentas sin reescribir el producto.
El área privada donde tu cliente trabaja cada día, y tu panel de control: cuentas activas, ingresos recurrentes, uso, altas y bajas — todo a la vista.
Conexión con las herramientas que usan tus clientes, webhooks y API propia. También con tus automatizaciones internas de soporte y onboarding.
Despliegue en la nube, copias de seguridad, monitorización, cifrado y cumplimiento de RGPD. Con la documentación técnica y los accesos en tus manos.
Definimos a quién resuelve el problema tu SaaS, qué funcionalidades son imprescindibles para cobrar la primera cuota y cuáles pueden esperar. Alcance cerrado antes de escribir una línea de código.
Diseñamos las pantallas clave y el modelo de datos, los planes de suscripción y la arquitectura multi-tenant sobre la que va a crecer el producto.
Construimos la primera versión completa y usable: usuarios, pagos, funcionalidad central y paneles. Ves avances reales cada semana y pruebas el producto mientras se construye.
Desplegamos, medimos el uso real y priorizamos las siguientes funcionalidades con datos de tus clientes. El producto evoluciona contigo, versión tras versión.
No hace falta ser una startup tecnológica para tener un software por suscripción.
Conoces un problema que nadie resuelve bien y quieres convertirlo en producto. Construimos el MVP para ponerlo delante de usuarios reales antes de invertir a lo grande.
Usáis un sistema propio que funciona muy bien en vuestro sector. Lo transformamos en un SaaS que puedes vender a otros negocios como el tuyo — una nueva línea de ingresos recurrentes.
El producto está en marcha, pero arrastra deuda técnica, se cae al crecer o nadie lo mantiene. Lo auditamos, lo estabilizamos y retomamos su evolución.
¿No lo tienes claro todavía? Una auditoría de negocio te ayuda a decidir si tu idea encaja como SaaS o como app a medida.
Te entregamos un SaaS funcionando, documentado y listo para vender — y seguimos a tu lado después.
La primera versión vendible de tu SaaS: la funcionalidad central, los usuarios y el cobro recurrente funcionando de verdad.
Un SaaS no se entrega: se mantiene vivo. Cada mes hay clientes nuevos, incidencias que resolver y funcionalidades que priorizar.
Pide tu presupuesto sin compromiso: definimos juntos el MVP y te proponemos la forma más rápida de llegar a tu primer cliente de pago.
Un SaaS (software como servicio) es una aplicación a la que tus clientes acceden desde el navegador pagando una cuota periódica, normalmente mensual o anual. No se instala ni se compra una licencia eterna: cada cliente tiene su cuenta, sus datos y su plan, y tú cobras de forma recurrente mientras siga usándolo.
Depende del alcance, y por eso trabajamos por fases. Un MVP con lo imprescindible para empezar a cobrar cuesta bastante menos que la plataforma completa, y permite validar el producto antes de seguir invirtiendo. Tras la primera consulta te damos un presupuesto cerrado por fase, sin sorpresas.
Un MVP funcional con registro de usuarios, suscripciones y las funcionalidades clave suele estar en marcha en unas semanas. A partir de ahí el producto crece por fases, priorizando siempre lo que piden los primeros clientes de pago.
Integramos una pasarela de pagos especializada en suscripciones (Stripe u otra equivalente): planes, periodos de prueba, altas y bajas, cambios de plan, facturas automáticas e impagos. Tú ves los cobros en tu panel y el sistema se encarga del ciclo completo.
Tuyos. Te entregamos el código fuente, los accesos a la infraestructura y la documentación técnica. No te atamos a nosotros: si algún día quieres llevarlo a otro equipo, puedes hacerlo sin bloqueos.
Sí. Diseñamos desde el inicio una arquitectura multi-tenant desplegada en la nube, con copias de seguridad, monitorización y escalado. Empezar pequeño no significa construir algo que haya que tirar cuando lleguen cientos de cuentas.
El producto es la mitad del trabajo. Podemos acompañarte con la web de lanzamiento, la estrategia SEO para captar búsquedas de tu nicho y las automatizaciones de onboarding y seguimiento de clientes.
Cuéntanos qué quieres construir y te respondemos en menos de 24 horas con un enfoque concreto: qué entra en el MVP y cómo llegar antes a tu primer cliente de pago.